En lo que algunos creen es el final de este episodio lamentable, se plantea la elección de volver a las antiguas “normalidades” o remover para siempre las bases de esta sociedad, de derecha y de izquierda.
El “tiempo pasado” no ha sido uno de libertad, democracia y beneficios científicos, como muchos opinaron, sino más bien la evidencia pragmática de que todo lo propuesto se trató de una mentira que nadie estaba dispuesto a corregir.
CODICIA ha sido el sino de los últimos miles de años, tanto en las monarquías como en las mal llamadas democracias. Siempre ha habido unos pocos dueños de todo y unos muchos carentes de todo.
La base de la educación, formadora de las consciencias de los jóvenes, sembrando semillas que crecen en el sentido programado, ha sido la COMPETENCIA, la alcahuetería, el orden militar, el conformismo…
Callando a los que piensan, ridiculizándolos, enviándolos a psicólogos que prontamente recetan fórmulas estupidizantes y hasta anuladoras, crearon generaciones de mentes programadas en el conformismo y la falta de criterio propio.
Las pocas mentes brillantes están encerradas en casas de salud mental, o restringidas a sus habitaciones en la casa paterna… O han sabido mentir y ocultarse…
No queremos la vieja normalidad de la codicia y la censura.
No queremos una religión machista, ni la negación del valor de la feminidad, ni que se nos meta con calzador la normalidad de la homosexualidad que sigue siendo una minoría absoluta merecedora de las mismas libertades que el resto (en este sentido: ninguna)
Deberemos retornar a las raíces para volver renovados a una nueva era.
Pasar una sosegada podadora de costumbres para volver a los usos de nuestros ancestros, pero esta vez con consciencia.
Usar el calendario pagano, para retornar a los ciclos naturales y no a los caprichosos impuestos por una religión depredadora.
Creer en nosotros mismos para relacionarnos con altura con los dioses en los que creamos, si creemos en alguno.
Volver al espíritu crítico de los socráticos y los estoicos, para elaborar una moral coherente.
Es decir: partir de una buena base, para lanzarnos a la nueva.
Nuestra nueva sociedad cambiará sus objetivos de la CODICIA a la SOLIDARIDAD, del beneficio propio al colectivo, de la educación programadora a la creativa, de la producción industrial a la comunitaria.
Las grandes y ostentosas viviendas se trocarán por pequeñas cabañas unifamiliares con terrenos aledaños cultivables, de bajo consumo, autosuficientes.
Se construirán centros comunitarios para compartir el tiempo con los vecinos, tomar decisiones, festejar…
Las comunidades se construirán cercanas a ríos, playas y lagos.
Todo lo demás será demolido y sembrado con árboles.
Ya se que soñábamos con esto en los 60’s y solo unos pocos lo lograron. Tal vez ahora tampoco seamos mayoría. Pero deberíamos encontrar la forma (y los gobiernos favorecerla) para que los que así lo queramos podamos radicarnos en lugares campestres.
Pero seguramente esto no será posible en términos pacíficos, ocupados como están en vendernos pánico y odio, auxiliados por una prensa criminal y una ciencia colaborativa.
Sera, entonces, que podremos irnos a vivir más allá de la barrera de hielo?

Centinela