De pronto, entré en una linea de vida o de tiempo donde veo claramente que las cosas suceden en dos universos paralelos.

En uno vivimos algunos de nosotros que tratamos de regirnos por el sentido común, dialogamos y vemos con alarma el sentido que esta tomando «el otro universo».

Quiero decir: yo, antes, por ejemplo, confiaba en los médicos e incluso queria ser uno de ellos. Pero finalmente me decidí por al Arquitectura… dos años de carrera me convencieron de que en la universidad no iba a aprender a construir… Y que sucede si en medicina tampoco te enseñan a curar?

Desde el comienzo de este vergonzoso proceso de guerra que llamaremos COVID19 cada vez que queramos recordar un periodo donde reinó la falta de criterio y la estupidez, sobre las cabezas de TODA LA HUMANIDAD, la OMS, organismo máximo de salud, envío al público mensajes equivocados y contradictorios.

Los médicos y científicos que querían aclarar las cosas eran callados, desaparecidos o desacreditados. Lo único que escuchábamos era la cantaleta de los locutores de TV con su cháchara insoportable y estupida.

Los que trabajamos en la linea de combate, con atención directa al desastre causado por todo esto y en contacto con la gente, debimos aceptar protecciones ridículas como la consabida mascarilla y albergado el temor casi constante de que para trabajar nos obligaran a vacunarnos.

Te aplauden por tu heroísmo… yo mejor diría que guarden un minuto de silencio.

La falta de discernimiento, la estupidez, parece haberse hecho dueña del poder y todos sabemos como la estupidez ama al poder.

No se me ocurre nada como no sea recurrir a la desesperación y esperar que esto pase pronto y a nadie se le ocurra hacer de estas medidas algo constante.

Mientras tanto, seguiré viendo como parte del planeta se aleja hacia la oscuridad del universo, mientras nosotros entramos en la era del discernimiento.

Centinela