TEXTO DE NUESTRO PRIMER PROGRAMA DEL CENTINELA NOCTURNO

A muchos no les importa, pero otros hemos llegado a la conclusión de que, desconocerlo, contribuye en gran medida a mantenernos ignorantes de muchas otras cosas. Quienes somos, de dónde venimos y adónde vamos, son las preguntas más importantes que podemos hacernos, a menos que el sistema de consumo nos haya ya devorado los sesos.

Lamentablemente, la mayoría desconoce el hecho de que una mentira, repetida muchas veces, se convierte en verdad para el vulgo y de que toda mentira es “condimentada” con algo de verdad, para evitar el rechazo natural. Y es con el uso del discernimiento que podemos despejar la realidad de la fantasía.

La gran cantidad de teorías circulando en las redes y las pocas con fundamento científico, han logrado confundirnos cada día más, aunque, poco a poco, se va consolidando la idea de nuestro origen extraterrestre.

Lo que pretendo en este artículo, es dar un panorama de los elementos con que contamos, de manera tal que podamos, individualmente, tener más argumentos para discernir.

La versión oficial la tenemos en los escuetos libros de historia, una materia que ha sido una pesadilla para la mayoría de los estudiantes, por la forma en que se encara dentro de la educación, ya que jamás se ha brindado una teoría de la historia comparativa y global, sino que se insiste en que sea un refuerzo del sentimiento nacionalista, puesto a fundamentar la mentira en la que vivimos.

Así, se han aceptado como buenas las propuestas evolucionistas, muchas de las cuales adhieren a una data reciente de nuestro pasado y nos dan la falsa idea de que somos muy nuevos en el planeta, lo cual contradice toda lógica, ya que, desde el punto de vista evolutivo, a mayor desarrollo, corresponde mayor antigüedad.

Si vamos a adherir a la historia oficial, “científicamente comprobada” (o mejor dicho: aceptada bajo los parámetros académicos), hagámoslo en base a una mirada global y comparativa de la misma y tomando en cuenta los hallazgos arqueológicos que, muchas veces, difieren de lo que se cuenta en los textos.

  • En este momento, hay una gran cantidad de “fuentes” alternativas que se basan en información proveniente de naves espaciales que, se dice, se hallan próximas a la Tierra.
  • Otras fuentes pueden resultar menos fantásticas, pero no por ello menos ignoradas y son las que se refieren a estudios de civilizaciones antiguas como la sumeria (y no me refiero al menoscabado Sitchin o al “contactado” Anton Parks, sino a investigadores anteriores).

Al introducirnos en estos estudios, podemos notar que se ha obviado todo aquello que pueda mostrar la falacia infantil e incompleta relatada en la Biblia, Antiguo Testamento; de la misma forma que se elude la confrontación filosófica y el valor de las enseñanzas del Nuevo Testamento.

Casi todo lo que creemos como verdad en occidente y lo hemos convertido en religión, está basado en fantasías no más reales que las novelas sobre Harry Porter…

Hay dos conceptos que deberíamos adquirir para analizar este gran tema. El primero es reemplazar términos como Buda, Adhi Buda, Sophia, Ain, etc. por FUENTE DE LA VIDA (u origen de la emanación energética que alimenta y compone el universo). El segundo, es darnos cuenta que cuando los antiguos hablan de “dioses” se refieren a seres extraterrestres o a reyes, algo que ellos sabían, pero nosotros no, limitados como estamos en la creencia impuesta en un dios único, creador de todo, omnipotente y sagrado.

Una vez visto lo antedicho, lo que sucede inmediatamente es que nos damos cuenta que casi todo lo que se transmite como proveniente de fuentes extraterrestres o de las tablillas sumerias, está incluído en el tomo ANTROPOGENESIS de Helena Petrova Blavatsky, escrito a mediados del siglo XIX con un lujo de detalles y datos que apabullan al más estudioso.

Esto puede implicar una de dos posibilidades:

  • Una coincidencia que confirma lo relatado por los contactados.
  • Una gran mentira (o varias) elaboradas en base a un trabajo que ya nadie lee por su complejidad.

Lo cual nos lleva a la necesidad de evaluar ese trabajo.

Estas versiones, unidas, pintan, aproximadamente, el siguiente panorama (escribimos en fuente itálica lo que proviene de los contactos extraterrestres, en fuente regular lo que escribió Blavastky y entre corchetes [] mis comentarios):

El sistema solar estaba equilibrado de una forma diferente a la actual e incluía un gran planeta, un 20% más pequeño que Neptuno, llamado Tiamata, mayormente constituído por agua. Este estaba habitado por lyrianos (originarios de dicha constelación), los cuales fueron atacados por las razas reptiles (¿Annunakis?), produciéndose una gran guerra con armas muy destructivas que terminó destruyendo el planeta, el cual estalló y forma el anillo de asteroides actual, el agua de Tiamata cayó sobre la Tierra y produjo el diluvio conocido por todos (aunque probablemente en un tiempo muy anterior al bíblico).

El suceso conmocionó y desequilibró al sistema solar completo y produjo múltiples desastres secundarios. Con el fin de equilibrar la situación en la Tierra, los lyrianos pusieron un “contenedor electromagnético” que hoy conocemos como Anillos o Franjas de Van Allen, el cual está regulado desde la Luna que es, en realidad, una nave espacial en desuso. Más tarde, los reptilianos hackearon el servidor y se apropiaron del sistema de anillos para su propio benefici, lo cual veremos más adelante.

La Doctrina Secreta de Blavatsky, enseña:

(a) la evolución simultánea de siete Grupos humanos en siete distintas partes de nuestro globo;

(b) el nacimiento del cuerpo astral, antes que el físico, siendo el primero un modelo del último; y

(c) que el hombre, en esta Ronda, precedió a todos los mamíferos –incluso los antropoides– en el reino animal.

Como emanados de la fuente única de vida, Blavastky nos habla de 7 dioses principales, Dyanchohans, padres de las 7 razas originales de la Tierra. Pero ella misma advierte que debemos tomar a estos como grupos humanos y no personas individuales, tal como debemos hacerlo con Adam Kadmon (que parece representar, justamente,  a esos 7 grupos o humanidad original) y a Adan, el grupo humano surgido durante el Genesis (que no es, realmente, el origen de toda la humanidad, sino de esa raza en particular)

Estos 7 dioses están mencionados de diferente forma en muchas tradiciones antiguas.

Ellos eran:

  1. el Dios Zi;
  2. elDios Zi–ku (Vida Noble, Director de Pureza);
  3. el Dios Mir–ku (Corona Noble), “Salvador de la muerte de los Dioses [más adelante] aprisionados” y Creador de “las razasobscuras que su mano hizo”;
  4. el Dios Libzu, “sabio entre los Dioses”;
  5. el Dios Nissi;
  6. el Dios Suhhab;
  7. y Hea o Sa, su síntesis, el Dios de la Sabiduría y del Océano, identificado con Oannes– Dagon, en el tiempo de la Caída, y llamado, colectivamente, el Demiurgo o Creador.

[Probablemente, estos dioses eran reyes y cuando se hace referencia a ellos, se está considerando a todo el pueblo que gobernaban]

Hay en los fragmentos babilónicos dos llamadas “Creaciones” y como el Génesis se ha adherido a esto, vemos que sus dos primeros capítulos se diferencian en Creación Elohítica y Jehovática. Su orden propio, sin embargo, no se conserva en estos relatos exotéricos ni en otro alguno. Ahora bien, estas “Creaciones”, según las Enseñanzas Ocultas, se refieren respectivamente a la formación de los siete Hombres primordiales por los Progenitores, los Pitris o Elohim, y a la de los Grupos humanos después de la Caída.

Estos grupos, habitaron una Tierra cambiante, considerando que los primeros llegaron, aproximadamente, hace unos 18 millones de años.

Los 4 continentes de los 7 grupos humanos son:

La Isla Sagrada e Imperecedera.

La única cuyo destino es durar desde el principio hasta el fin del Manvantara pasando por cada ronda. Es la cuna del primer hombre y la morada del último mortal divino. La Estrella Polar fija en ella su vigilante mirada, desde la aurora hasta la terminación del crepúsculo de un Día del Gran Aliento.

La Hiperbórea.

Al Sur y al Este desde el  Polo Norte, para recibir la Segunda Raza, y comprendía todo lo que se conoce como Asia del Norte.

Lemuria.

Se extendía desde Madagascar a Ceilán y Sumatra. Incluía algunas partes de lo que ahora se llama África; pero, por lo demás, este gigantesco Continente, que se extendía desde el Océano Indico hasta la Australia, ha desaparecido ahora por completo bajo las aguas del Pacífico, dejando aquí y allá solamente algunas de las cumbres de sus montes más elevados, que en la actualidad son islas.

Atlántida.

Sería la primera tierra histórica si se prestase más atención de lo que se ha hecho hasta ahora a las tradiciones de los antiguos.

Europa.

En realidad, América.

FIN DE LA PRIMERA PARTE

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