El régimen de castas que, según creemos, predominó sólo en el pasado y actualmente en la India, es una institución creada por las jerarquías aryanas para el control del planeta y se regula a través de la llamada Ley Kármica que limita la elección de las almas en el momento de la reencarnación. Veremos que ese sistema, con otra apariencia, sigue funcionando de la misma manera que funcionó siempre, desde su implantación.

245px-Prise_de_la_BastilleDurante mucho tiempo se nos hizo creer que este régimen era la forma correcta de mantener el orden social, mismo que al ser roto por el descontento popular y el cambio de manos del poder establecido por las mismas jerarquías, se enmascaró manteniendo exactamente la misma estructura.

La primera mentira es concebir que los grandes movimientos populares que generaron fenómenos como las revoluciones francesa y rusa, nacieron de las entrañas del pueblo, así como los líderes que en todos los tiempos llenan los capítulos de la historia.

La batalla descripta en los libros del Mahabaratha, el Bhagavad y Uthara Guita, entre Kurus y Pandavas, representando de alguna manera el Bien (busca de la santidad) y el Mal (satisfacción de los deseos egoístas), se desarrolla entre miembros de la misma familia, con sangre vertida por los guerreros, sin cambio alguno en la realidad, como no sea sólo en apariencia.

castas-indiaEl formato de las castas en India, como veremos, corresponde al sistema social que hoy, después de tantas revoluciones y luchas, sigue predominando.

Los brahamanes, en la cúspide, coinciden con nuestras Iglesias predominantes, con cultos aparentemente orientados al bien, que fácilmente se vuelcan al lado contrario cuando los cambios, que los mortales comunes no percibimos, se precipitan en sus fueros internos.

Los kchatriyas son la casta gobernante y militar (que la soporta), enviando a la muerte a gente de las sub-castas inferiores, mientras ellos planean estrategias en sus oficinas-palacio.

Los Vaishyas son los empresarios, terratenientes y comerciantes, obviamente separados en sub-castas según el nivel económico de sus compañías y la extensión de sus propiedades.

Los Shudras son la gran masa de trabajadores de todos los niveles y especialidades.

Y debajo de todos ellos, se ubican los Dalits, la casta intocable, que son aquellos que viven a expensas de los otros ciudadanos, ya sea de ayudas sociales o mendicidad.

Como vemos, las castas siguen vigentes; pero entonces alguien dirá que en aquéllos tiempos no se podía pasar de casta porque estaban definidas por la herencia sanguínea (en realidad, por la genética) y que ahora es posible esforzándose, ya veremos que no es así.

Y para asegurarse que la división continúa por siempre, existe la llamada Ley del Karma.

reencAl morir  los cuerpos, las almas van a un limbo y luego se alinean de acuerdo con sus acciones, según nos cuentan, para volver a encarnar. Si han sido buenos, encarnarán en castas superiores y las mujeres en hombres. Si han sido malos, descenderán e inclusive, podrían encarnar como animales.

Esto no es verdad. Las almas poseen, también, su código genético y éste es el que establece en qué línea de encarnación se agruparán, limitando las familias en que el alma a reencarnar hallará vientre. Además de que nunca cambiará de sexo, excepto que, por prácticas condenadas kármicamente, encarne en áreas sexuales indefinidas (estas indefiniciones, en general, son de alma y no del cuerpo que pasan a habitar)

Así, la persona que, aparentemente, salta de una casta inferior a una superior, ya sea porque estudia una profesión o se enriquece con un negocio, será porque esto es lo que está establecido en su karma; un tiempo de castigo o experiencia en casta inferior para luego volver a la suya, o viceversa, el que llegó a una casta a la que no pertenece, la “fortuna” lo va a devolver a la suya. Esto explica la gran cantidad de gente muy capacitada que, sin embargo, viven en niveles o países de pobreza, las quiebras y la continua mala fortuna de algunos que nunca pueden superar su estrato social.

mainimg2Este sistema se sustenta en las diferenciaciones y en la muerte, ambos son instituciones ilusorias para mantener la matrix en la que vivimos, pero no constituyen una realidad universal. Ella solamente es viable en el territorio cósmico que controlan los aryanos.

Dentro de las propias diferencias raciales, donde los individuos de piel más oscura son considerados inferiores, existen, sin embargo, las mismas divisiones de castas.

 

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