Desaparecer por un tiempo tiene esa cosa romántica de misterio y nostalgia que abundan en las malas y buenas novelas, claro… siempre y cuando haya alguien que te recuerde, o tengas alguien a quien recordar.

En mi caso, creo tener una selección de buenos amigos y conocidos interesantes; pero hay algo más.

Esto es algo de lo que hablo poco, ya que hay demasiados entendidos en la red… me refiero a personas que saben de todo y siempre han ido un poco más lejos que tú, ya sea que se trate de un viaje astral o tu última expedición al Tibet. Considero que cosas tan especiales como tus salidas al plano astral, tus romances o la relación que mantengas, si la tienes, con los seres elementales, no son para comparar, ni discutir si llegaste más arriba o más lejos que el otro. Apuesto a ser respetuoso con estos asuntos, más aún cuando incluyen situaciones que pueden ser muy importantes para el que las vivió.

Y puesto que algunos comentarios que he recibido sobre estos asuntos merecían más un llano “vete al carajo”, que mis respetos, prefiero hacer un sano silencio.

IMG_20170918_095501[1].jpgNo soy un experto en cosas del plano astral, ni juego de serlo; pero he viajado y he trabajado en el mismo. No soy el emperador del mundo de la alegría sempiterna, ni el viajero de la séptima galaxia de la izquierda; pero es posible que alguien me reconozca “allí”. Los que hablan sabiendo, se han dado cuenta que hay un sentido en mis silencios o en frases tales como “no sé nada del tema”.

Así es que en estos tiempos de total soledad, en contacto pleno con la naturaleza, mis experiencias en el mundo de arriba se han incrementado, en cantidad e intensidad.

A veces esos contactos se mezclan con el sol de la mañana y se vuelven tan racionales y materiales como los que tengo durante el día de –digamos- “vigilia”.

Si voy a comparar, lamentablemente, mi existencia en el otro mundo es más grata que ésta, sobre todo por el esfuerzo que conlleva la carga de mi unidad de carbono.

Y mientras las relaciones sentimentales están aquí plagadas de cadenas y creencias, allí son tan libres como respirar, tan momentáneas como una gripe leve.

ella3Fuera de ello, también los lugares tienen sus espíritus regentes y este lago tiene algo muy extraño y misterioso; tal vez porque no es natural, sino una represa y hay muerte en su lecho, no lo sé; hay cierto desequilibrio que se da en toda la isla a causa de las especies invasoras traídas por los viajeros (animales y vegetales); pero que aquí se nota más: este podría ser un perfecto lugar para desarrollar historias de misterios. Hay un camino angosto de concreto que sigue el contorno de la ribera del lago, es una ruta pensada para automóviles; pero ideal para caminatas y paseos en bicicleta; transita por una espesa selva de régimen lluvioso (rainforest), no hay viviendas, en todo el trayecto encontramos sólo dos refugios para pescadores, para protegerlos sólo de una sorpresiva lluvia (si es que la lluvia puede ser una sorpresa aquí), paisajes asombrosos y la eterna vista del lago y sus afluentes. De pronto, como si los indios hubieran atacado y los constructores del camino huido, éste termina abruptamente en el agua, sin ningún aviso, simplemente termina allí. Está claro que los futuros visitantes del complejo turístico van a gozar de ese maravilloso y seguro paseo, sin los riesgos que hay en El Yunque (otra de las selvas de régimen de lluvia de Puerto Rico).

Temo despertar un día y no saber diferenciar entre ambos mundos, así de intensamente se han entremezclado uno con el otro.

Sin embargo (y lo digo con cierta reticencia) siento que, aún, no he encontrado mi lugar. Siento que estoy entre dioses extraños, que nunca han oído hablar de la Tuatha de Danan.

No sé si encontraré o volveré, alguna vez, a mi lugar, desde que me convertí en un hombre sin patria, siento que podría vivir en cualquier tierra… o tal vez en ninguna. Pero entiendan bien, cuando hablo de mi tierra, comprendan que no es, ni fue, ninguna de este planeta, que he estado aquí, siempre, para ayudar.

Muchos dirán que si son tantos los que hemos venido a ayudar, por qué las cosas siguen tan mal. Y es que, en primer lugar, no somos “tantos” y, en segundo, no tienen idea de la maldad que acecha detrás del sistema que gobierna este mundo, con la anuencia, desgraciadamente, de la mayoría de la ignorante población nativa.

Cuando uno está en contacto con espacios silvestres como este, recién se da cuenta de la magnitud del desastre que el sistema ha hecho.

El traslado de especies no-nativas a lugares como estas islas, donde la naturaleza acostumbraba a brindar frutos dulces y abundantes y una gran variedad de raíces comestibles, ha resultado en la invasión de extrañas enredaderas que ahogan y matan a las especies naturales, entre otras cosas. Sólo agradezco que a nadie se le haya ocurrido traer serpientes venenosas…

Sólo resta un trabajo inmenso para recuperar este hábitat, dudo que la mayoría de los aquí nacidos tengan idea de lo que se necesita.

Por lo pronto, todo proyecto que iniciemos será no sólo de embellecimiento, sino de recuperación, incorporando todas las especies nativas perdidas que podamos.

Ahora que lo pienso… tal vez la vieja historia del pasado remoto, cuando los terraformadores vinieron de las estrellas a sembrar y poblar la Tierra, se esté repitiendo ahora… tal vez nunca ha dejado de suceder…

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