Lo que sucede cuando miras al espejo y te preguntas dónde quedó aquel muchacho que solías ser y por qué la vida tiene que terminar en denigración

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Es claro que hombres y mujeres, pasados los treinta y cinco o cuarenta años, pasamos a preocuparnos por cuan “viejos” nos vemos. Posiblemente porque en nuestra reciente juventud considerábamos dentro de esa calificación a cualquiera que superara los veinte años de edad.

Pues… los veinte años pasan en un año y luego sobreviene una etapa de cierta algarabía, donde eres aceptado por cualquier grupo, esto es entre los veinticinco y cuarenta años, lo cual se puede alargar algo dependiendo de cómo te veas (no todos somos George Clooney o Sean Connery).

Sin embargo, tarde o temprano, pasaremos la barrera del verdadero cambio y nos sucederá alguna de estas cosas: a) Seremos un viejo enfermo y cascarrabias, b) Seremos el típico abuelo querido por todos pero híbrido, c) Nos convertiremos en un viejo verde, o d) conservaremos cierto atractivo que nos hará interesantes al sexo opuesto.

Lamentablemente, lo que suceda no será una decisión personal de un momento, sino que dependerá de cómo procedamos en nuestra vida durante largo tiempo, de decisiones y caminos que tomemos y de cierto comportamiento caprichoso del destino.

El problema detrás de todo esto es que los seres humanos somos gregarios y necesitamos del cariño y compañía de otros humanos que, a diferencia de los grandes primates, acostumbran a abandonar a sus ancianos… aunque estén viviendo en sus casas.

No es de extrañarse ya que, en los últimos años, nadie se presta atención. los amigos no tienen tiempo, la atención está en el puto celular, nos hemos vuelto demasiado sectarios como para que en nuestro grupo haya alguien de diferente edad, nivel de estudios, situación económica o “look”, y ni hablar de la comunicación familiar, excepto que nos convirtamos en guardería de nuestros nietos.

Algo no menos importante es el hecho de que las parejas que perduran a lo largo de los años son pocas y es común que uno se encuentre con más de cincuenta años de edad y solo.

En función de lo antedicho, mi pregunta apunta a qué medios tenemos los hombres y mujeres maduros de relacionarnos, como no sea en una barra (bar) de gente madura (lo cual suele ser un tanto bochornoso). Qué recurso hay para personas cuya forma de vida ha sido alejada del alcohol, practicando deportes, tal vez ejerciendo actividades intelectuales, y llegamos a la “vejez” sin sentirnos viejos, y a veces sin siquiera parecerlo.

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Es posible que, en parte, no sepamos tomarnos tiempo para nosotros, que aún estemos trabajando, que seamos demasiado desconfiados (como si tuviéramos algo que perder) que tememos al desprecio de los mas jóvenes… no se…

Generalmente, algunos de nosotros, nos relacionamos con personas mas jóvenes que disfrutan de nuestra compañía y compartiendo con otros matrimonios, o con amigos y novios jóvenes. Pero, en todos los casos, es mayor la probabilidad de soledad y vacío.

El suicidio es la segunda causa de muerte en el mundo entre las personas de 15 a 29 años, cada 40 segundos se suicida una persona, en los países más ricos, tres veces más hombres mueren por suicidio. Hombres mayores de 50 años y más son particularmente vulnerables.

Esto implica que si uno no maneja adecuadamente su cabeza, puede terminar volándosela, esto si ha logrado sobrevivir la diabetes o los múltiples males de salud de los países desarrollados surgidos especialmente a partir de la mala alimentación.

Y ni el gobierno ni nuestros hijos van a ayudarnos, asi que se impone que, como innovadores que siempre hemos sido – despues de todo nosotros inventamos las computadoras y los viajes espaciales -, re-creemos nuestro futuro, nos neguemos a ser “viejos”, exhibamos cuerpos y mentes cuidados y desarrollados y volvamos a tener una vida social con amor, aventura y sexo!!!

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